La alegría de vivir
Una vez perdido el paraíso, y desde que empezamos a refugiarnos en las primeras cuevas, hemos buscado siempre la reconstrucción de aquel lugar, que aquí estaba y fue nuestro jardín encantado.En palabras del arquitecto César Vidal Abellás, se persiguió reconstruir este espacio de nuevo, formalizarlo, utilizando para ello los elementos que le pertenecieron y que lo evocan: piedra, sol y paisaje. Se construye así la
vivienda con la piedra sobre la que se asienta, transformándola y modelándola, haciéndola vividera. Se cristaliza en los muros que albergan su interior, muros que se abren al sol que calienta la casa, que le da vida y que se cierran al viento frío e intenso del norte. Se abren también al paisaje, a la ría y a las Cíes, que parecen atraparla y encuadrarla, convirtiéndose en un elemento más de su arquitectura. El autor del edificio nos habla de la fusión con el mar y el entorno conseguido de una manera fascinante, donde los elementos pétreos evocan épocas pasadas.
El diseño ha sido pensado en función de la climatología, valorando la insolación al máximo y protegiendo ante las inclemencias. Su forma, con un espléndido tejado que configura elegantes requiebros, busca asomarse al mar envuelto en piedra y vidrio. Es también el primigenio elemento uno de los protagonistas del cuidado interior, que orna espacios amplios, perfectamente imbricados.
Texto y Fotos: Gustavo Rivas & Nacho Blanco
Referencias
- Ventana panorámica sobre la finca y la ría ante la mesa de cocina.
- Detalle de la cocina (1)
- Detalle de la cocina (2)
- Madera, acero y piedra



